Las peores vacaciones de Mariano, un positivo llegado desde Cataluña

Mariano, el pasado 8 de marzo, durante el partido ante el Betis.

A las 11:00 horas, bajo un sol de justicia, una ausencia se hizo palpable ayer en el estadio Alfredo di Stéfano de Valdebebas. En el regreso a los entrenamientos del Real Madrid, tras siete días de vacaciones, faltaba Mariano Díaz. El delantero de origen dominicano había dado positivo en las pruebas de Covid-19 realizadas a primera hora del lunes, por lo que quedó confinado en su domicilio para no poner en peligro a sus 24 compañeros. La estrategia de los servicios médicos, dirigidos por Niko Mihic, resultó acertada y los test previos por separado evitaron la posibilidad de cualquier contagio colectivo.

La vuelta de los octavos de la Champions, el 8 de agosto en Manchester, no peligra para el flamante campeón de Liga, que no tendrá problemas para cumplir el estricto protocolo establecido por la UEFA. Tampoco el caso de Mariano es en absoluto equiparable al del Fuenlabrada en La Coruña. Sin embargo, detrás de su positivo late el peligro al que se exponen los futbolistas en estos días de asueto y rebrotes. Los despistes de las estrellas son tan letales como los de cualquier ciudadano de a pie. Y Mariano puede a partir de ahora dar buena fe de ello.

Todo empezó hace una semana, cuando el futbolista decidió visitar a su familia en Premià de Mar. Los vínculos de Mariano con este pueblo barcelonés, donde nació el 1 de agosto de 1993, siguen siendo muy estrechos. Sus padres aún viven allí y en el Club Esportiu Premià juega Eduard, uno de sus hermanos. Siempre que cuenta con algún hueco en su agenda vuelve para allá y esta vez no iba a ser una excepción. Sin embargo, los problemas recientes en esta región del Maresme le pasarían factura.

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